Justificación

Objetivos

Grupos Pastoral

 

 

MARCO REFERENCIAL

Las Hermanas Dominicas de la Inmaculada Concepción, nacen del corazón enamorado de Eduviges Portalet, por Jesús pobre, casto y obediente en la opción de la vida consagrada y pone esta familia religiosa bajo el amparo de María Inmaculada, que será la Madre y la Superiora de la Congregación para siempre.


"La Congregación de mujeres piadosas de la Inmaculada Concepción de la Madre de Dios, nació en la Ciudad de Tolosa, en el año 1866, teniendo por objeto la instrucción cristiana de las jóvenes y fue legítimamente aprobada como tal por el ordinario de la Diócesis"1
Ya desde su fundación las hermanas buscaban fervorosamente responder a Dios con fidelidad procurando su propia santificación y dedicándose al apostolado de la enseñanza, llenando de luz a aquellos que privados de la luz física, carecían también de la luz de la fe, según consta en nuestras Constituciones.


"El fin que las dichas hermanas se proponen, es el de procurar ante todo, como conviene, que cada una tienda a su propia santificación y luego el de trabajar, con todas sus fuerzas en instruir y educar en la santidad de la Religión católica a los jóvenes, especialmente a las que tienen la desgracia de ser privadas de la luz del cielo."2
Desde el siglo XIX la Providencia Divina iba mostrándonos con claridad los caminos a recorrer dentro de la Orden de Predicadores, con la misión de iluminar las tinieblas del ser humano a través de la educación. "Gracias al encuentro providencial, en Toulouse, con el Beato Jacinto Marie Cormier, el carisma de la Congregación se completa y enriquece con la afiliación a la Orden de Predicadores, que acoge a esta familia religiosa con maternal amor, compartiendo el tesoro de su espiritualidad y carisma".3


"... a la Venerable superiora de las Hermanas de la Inmaculada Concepción, dedicadas a la educación de jóvenes ciegas, y a todas las hermanas que viven bajo su dependencia y bajo la regla de la tercera Orden de Santo Domingo en la ciudad de Tolosa y en otras partes, salud en el Señor y fraternal comunión de bienes espirituales... Atraídas por estas consideraciones, vosotras queridísimas hijas dedicadas a la educación de jóvenes ciegas en Tolosa o en otras partes y que llevan la vida en comunidad habéis pedido, con instancia ser admitidas y asociadas a la mencionada Tercera Orden a fin de poder gozar de las indulgencias y de los favores que le han sido concedidos La herencia que la Congregación recibió de Eduviges Portalet es nuestro carisma, el cual sale de Francia gracias a una petición formulada a nuestro Cofundador, Beato Jacinto Marie Cormier y llega hasta Cuenca -Ecuador, América del Sur, con la misión del cuidado de los leprosos.La Providencia del Señor nos iría educando con magistral pedagogía en el devenir del tiempo mostrándonos las distintas cegueras, las oscuridades y las carencias que la historia nos presenta, esta vez "serán los leprosos, que se debaten en las tinieblas del aislamiento, la desgarradura sangrienta y la miseria. Ahora, es a ellos a quienes hay que ayudar a recobrar la luz de la esperanza, de la fe, del amor y la serena claridad de la paz".5


"Leyendo las mociones del Espíritu, así como en Francia, retomamos la tarea fundacional en América Latina, la educación; primero en el Ecuador y luego siguiendo el camino de fidelidad en el Perú, cuando la Congregación asume la Institución Educativa Santa Rosa de Trujillo. "El Carisma de la Fundadora camina con el dinamismo del Espíritu y de la historia. La respuesta al llamado de Dios, se concreta en diversas dimensiones: La educación de la niñez y juventud femenina, que se desarrolla en una etapa en que la mujer está marginada de la educación. Y se ampliará a la dolorosa penumbra de los enfermos, los ancianos, los pobres".6


"Impulsada por la vida de sus fundadores la Congregación trabaja en la evangelización, la catequesis y la difusión del reino de Dios, insertando en los planes pastorales de la jerarquía y de la orden su obra apostólica:
a. Educación de los niños, jóvenes y adultos videntes y no videntes.
b. Trabajo con los pobres, asistencia a los enfermos y ancianos, en instituciones y fuera de ellas.
c. Servicio social con miras a la promoción liberadora humana cristiana"7
La Madre Eduviges Portalet, misionera de la luz, está signada por una espiritualidad "de ojos abiertos". Esa luz se prende en su interior en las interminables horas de su contemplación al pie del sagrario, en su amistad profunda con el Dios de la ternura y la misericordia en quien confía incondicionalmente.


Su amor a la Eucaristía, al corazón de Cristo pan de vida, le hizo encontrar la luz y dar testimonio, como una lámpara siempre encendida para alumbrar el camino del tímido, del inseguro, del que camina sin rumbo y sin esperanza. Es ante el sagrario donde clarifica la profundidad de su espíritu de servicio y donde la colma la ternura de Dios. "Como alma eucarística insiste en la adoración y en la hora santa" 8
Ser discípulos de Jesús con Madre Eduviges, es experimentar el camino de la cruz, la permanente itinerancia, el éxodo del pensamiento, el éxodo de la fe al ritmo de la manifestación y de la voluntad de Dios, el éxodo de nuestros propios quereres para buscar los quereres de Dios. Ella es una Peregrina de la luz con los ciegos y videntes, abrazada a las vicisitudes y los sufrimientos, con esperanza firme pues sabe que no hay redención ni vida sin cruz.


Es gracia y misión anunciar a Jesús a todos y con predilección a los pobres. Ser portadoras de la luz de Jesús para quienes la necesitan, para quienes caminan entre sombras y oscuridad. Somos misioneros y portadores de la luz de Jesús, porque Él es nuestra luz: "Yo soy la luz del mundo, el que me siga no caminará en la oscuridad sino que tendrá la luz de la vida" (Jn. 8, 12).Así comprendemos que Eduviges y la Congregación hemos sido llamadas para ser luz de los que no ven, alianza de los hombres y mujeres con Dios. Él nos ha llamado y nos ha elegido. Nos ha creado y formado con delicadeza y ternura de madre, nos ha forjado en su santidad y nos ha enviado como justicia y santidad para el pueblo. Para abrir los ojos al ciego, a los que están en tinieblas, sean físicas, morales o espirituales.La misión con los ciegos, lleva en sí misma la semilla del apostolado de la educación, pues Eduviges inició este proyecto con los desposeídos de la luz, no sólo para ayudarles a caminar en su ceguera física, sino, sobre todo para ayudarles a ver la luz de la fe, de la educación, de la cultura, la luz que les ayude a sentirse personas dignas con la dignidad y la realeza de hijos de Dios creados a su imagen y semejanza. Con este sentir se expandirá la fuerza misionera hacia Ecuador y luego al Perú.


"El Señor nos convoca a esta peculiar misión, a emprender el camino de la luz, de la paz, de la humanización, desde las tinieblas y sombras de muerte. Nos envía a realidades concretas: cegueras, leprosos, ignorancia, cuya experiencia nos concede sentir en nuestro corazón y contemplarlo en la luz de Dios y en las ansias de verdad de nuestro mundo"9
El Señor nos convoca a esta misión, mirando la realidad de nuestro pueblo, donde estamos insertas: Niños y jóvenes con carencias de alimento material, espiritual y afectivo, en abandono, familias rotas, violencia que convive con el cotidiano de todos los días, sistemas egoístas que apabullan a la sociedad. Como Eduviges Portalet miró la realidad de su "aquí y ahora" en un pueblo de muchos invidentes por las situaciones vividas, la dominica hoy mira la realidad de su pueblo en el "aquí y en el ahora" y se dispone a ilumi¬nar con la luz de Cristo a los ciegos de fe, para que den sentido a su vida en un mundo torturado por el relativismo, para ¡luminar con la educación a tantos niños y jóvenes que aspirar a vivir la Verdad plena que dé respuestas a sus interrogantes. Tal vez es imposible repartir pan a todos, pero como dice la sabiduría popular, "No le des un pescado, enséñale a pescar". La educación es el mejor camino para promover a la persona humana, un buen medio de evangelización y la mejor manera que el hombre entienda como ha de construir la nueva civilización del amor.


"...pensando en una educación de calidad a la que tienen derecho, sin distinción todos los alumnos y alumnos de nuestros pueblos, es necesario insistir en el auténtico fin de toda escuela. Ella está llamada a transformarse, ante todo en lugar privilegiado de formación y promoción integral, mediante la asimilación sistemática y crítica de la cultura, cosa que logra mediante un encuentro vivo y vital con el patrimonio cultural." 10
El ministerio de la luz viene de Dios que es Luz, ministerio de santidad y de justicia, camino de paz, comunión de unos con otros, "...para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios... en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo" (Filipenses 2,15). Sublime vocación recibida de Dios Padre, de sus entrañas de misericordia. Este es nuestro carisma: “Predicar la Verdad y Portar la Luz de Cristo”


Carta Provincial

 

 

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